GUIDEPOSTS OUTREACH

 

Guideposts, fundado en 1945 por el Dr. Norman Vincent Peale y su esposa, Ruth Stafford Peale, es un ministerio interreligioso sin fines de lucro dedicado a ayudar a las personas de todas las condiciones sociales a lograr su máximo potencial personal y espiritual. Sus programas y productos inspiradores tienen como base fundamental dos convicciones: las historias reales son poderosas maneras de motivar a la gente a llevar una vida mejor y la fe en Dios puede ser reforzada aplicando verdades espirituales a la vida diaria.

 

Esta publicación es un ministerio de la división de ayuda pastoral de Guideposts (Guideposts Outreach), la cual distribuye publicaciones inspiradoras gratuitamente a organizaciones que ayudan a los necesitados.

 

Además, invitamos a nuestros lectores a que nos envíen sus pedidos de oraciones –por teléfono o por correo postal o electrónico. Cada día hábil, el personal y los voluntarios de Guideposts oran para que se satisfagan las necesidades de cada persona en particular.

 

Para obtener más información en inglés sobre la ayuda pastoral de Guideposts Outreach, por favor visita GuidepostsFoundation.org

 

Esta publicación es un ministerio de la división de ayuda pastoral de Guideposts (Guideposts Outreach), la cual distribuye publicaciones inspiradoras, gratuitamente, a organizaciones que ayudan a los necesitados. Le agradecemos su apoyo y apreciamos sus donaciones. Copyright © 2012 Guideposts Outreach. Reservados todos los derechos. Las citas bíblicas, con excepción de las indicadas con DHH, se han extraído de la Nueva Versión Internacional Copyright © 1999 Biblica. Las citas bíblicas indicadas con DHH se han extraído de Dios Habla Hoy. La Biblia de Estudio (Sociedades Bíblicas Unidas) 1998. Título del original en inglés: What to Do When. Traducción: Daniel González y Asociados FOTOGRAFÍAS: Shutterstock Impreso en EE.UU. 72012 • 018-4861

 


Estimado lector

 

Si has tenido alguna vez la oportunidad de leer uno de los libros del Dr. Peale, sabes que era un pensador positivo. Entendía a las personas. Es más, entendía los problemas que todos enfrentamos en la vida. Se propuso la misión de llenar a las personas de esperanza. Sin duda, me llenó de esperanza a mí. No recuerdo la cantidad de rechazos que recibí en mi largo camino para llegar a ser publicada. Digo en broma que mis manuscritos eran rechazados tan rápidamente que me golpeaban en la nuca al volver de la oficina de correos a mi casa. Una vez, la única manera de que el libro pudiera haber sido rechazado tan rápidamente fue que el editor lo recibiera y lo despachara en el correo el mismo día que llegó. Recuerdo la conmoción que sentí cuando encontré ese manuscrito en mi buzón –la frustración, el desaliento y la sensación de derrota. No parecía posible que alguna vez llegase a ser una autora con trabajos publicados.

 

Pronto aprendí que tenía dos poderosos aliados. Uno era la Biblia, y el otro era la obra del Dr. Peale. Después de cada rechazo, sin importar lo desanimada que me sintiera, hacía el esfuerzo por sentarme y leer otro capítulo de El poder del pensamiento positivo. También escribía versículos de la Biblia que me alentaban y los repetía todas las mañanas. Qué agradecida estoy por no haber cedido ante el desánimo. Creo ahora que si lo hubiera hecho, hubiera perdido parte de mi alma.

 

A través de los años, la obra del Dr. Peale me ha alentado a mí y a miles y miles de otras personas. No conozco a nadie que no haya enfrentado dificultades, desilusión, desaliento, desánimo... la lista no tiene fin. La vida puede ser dura. Muchos enfrentamos circunstancias difíciles con frecuencia. Y cuando los problemas parecen insuperables, a menudo nos preguntamos a quién acudir por ayuda, qué hacer. Oro para que este librito, Qué hacer si te sientes…, proporcione las respuestas que tú necesitas.

 

En este librito, el Dr. Peale se ocupa de catorce de las situaciones más desafiantes de la vida. Sus respuestas a esos problemas no son simplemente sus propios pensamientos. También incorpora la palabra de Dios –versículos de la Biblia y comentarios sobre sus significados y cómo aplicarlos mejor en nuestras vidas.

 

Este librito está destinado para ti y para que lo compartas con otras personas, para ayudarte a darles una mano a quienes están en busca de respuestas, a quienes no saben Qué hacer si se sienten...

 

Oro para que encuentres la esperanza que necesitas… como yo la encontré.

 

Debbie Macomber
Autora #1 de mayor venta según
el New York Times

 

Introducción

 

Este librito te ayudará cuando más necesites ayuda.

 

La vida está llena de dificultades y desafíos. Cuando éstos surgen en tu vida, es conveniente tener algún plan de acción claramente definido. Aquí encontrarás catorce problemas comunes y sugerencias prácticas sobre qué hacer cuando estas situaciones se presenten.

 

Por cada “problema” en este librito se incluyen pasajes de la Biblia cuidadosamente seleccionados junto con comentarios sobre el significado de los versículos y cómo aplicarlos a tu vida. El método sugerido para usar el librito es primero leerlo del principio al fin. Luego, estudia cada sección a medida que se presenten tus problemas y necesidades. Descubrirás que meditar sobre las Escrituras y memorizarlas te dará fuerza en los momentos de más necesidad. A medida que tu mente absorba los versículos, las palabras sagradas verdaderamente cambiarán tus reacciones de modo que puedas superar cualquier dificultad que se te presente.

 

Al detenerte a pensar en estos versículos de la Biblia y vivir de acuerdo con ellos, te preparas para enfrentar lo que se te presente en cualquier momento. Efectivamente sabrás Qué hacer si te sientes...

 

Rev. Dr. Norman Vincent Peale

 

 

 

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Qué hacer si te sientes... ENOJADO

 

Cuando te enojas tus acciones pueden causar muchos problemas. Puedes crearte enemigos, perder oportunidades e incluso enfermarte. Pero cuando manejas tu ira en forma adecuada, puedes controlar las situaciones, consolidar amistades, hacerte respetar y mantenerte sano.

 

La prudencia consiste en refrenar el enojo, y la honra, en pasar por alto la ofensa. 

(Dios habla hoy) —Proverbios 19:11

 

Cuando el enojo te abruma, di: “Es una estupidez ponerme furioso. No lograré nada salvo crearme problemas. La satisfacción momentánea de demostrar mi enojo no compensa las dificultades que experimentaré como consecuencia”. Respira hondo y quédate quieto hasta que te calmes. Este procedimiento desacelerará tus reacciones debido al enojo y te ayudará a sobreponerte a los insultos y provocaciones.

 

Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse.
—Santiago 1:19

 

Cuanto más tiempo puedas permanecer en silencio, más eficaces serán tus reacciones. No digas palabras duras, no respondas en forma rápida y airada, no escribas una carta desagradable (o si lo haces, échala a la basura). No digas nada. Quédate tranquilo. No respondas. Practica la gran estrategia de esperar hasta mañana.

 

No dejen que el sol se ponga estando aún enojados. —Efesios 4:26

 

Despójate del enojo todas las noches para evitar que se acumule. En tus oraciones, disipa todo el enojo que pueda persistir en tu mente. Perdona a todos; mañana será otro día.

 


Qué hacer si te sientes... ANSIOSO

 

Para mucha gente, la ansiedad es un problema constante y difícil de solucionar. Estas referencias de la Biblia te ayudarán a vencer tus preocupaciones.

 

Así que podemos decir con toda confianza: «El

Señor es quien me ayuda; no temeré.

¿Qué me puede hacer un simple mortal?»

—Hebreos 13:6

 

Ten en cuenta que no estás solo en el mundo; puedes recurrir a Dios, y Él te ayudará. Colma tu mente de pensamientos sobre Dios; ponte en armonía con la voluntad de Dios; practica una fe sencilla. En vez de pensar en lo difícil que es tu problema, piensa en lo grande y poderoso que es Dios. Al hacerlo, liberas un enorme poder espiritual en tu mente que te permitirá enfrentar cualquier situación. Repite este texto siempre que tengas miedo.

 

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.
—Filipenses 4:6

 

Cuando estés preocupado, pídele a Dios que se lleve tus temores o que te muestre cómo enfrentar el problema que causa el temor. Luego, inmediatamente después de pedírselo, dale gracias. Expresa tu fe en que Él está contestando tu petición.

 

Al acostarte, no tendrás temor alguno; te acostarás y dormirás tranquilo.
—Proverbios 3:24

 

Cuando te acuestes a dormir, piensa que Dios está contigo cuidándote. Pon las preocupaciones del día en Sus manos. Di este versículo todas las noches antes de irte a dormir. Entonces, en lugar de temores en tu subconsciente, la fe en la presencia de Dios te ayudará a enfrentar la vida con confianza.

 


Qué hacer si te sientes... CRITICADO

 

Hay solo una manera de evitar la crítica –nunca hacer nada. Si te destacas de la muchedumbre, los celosos lo notarán y te atacarán. Por lo tanto, acoge con agrado la crítica como una señal de que tu vida tiene propósito. En realidad, la crítica es útil (¡aunque a veces también es fastidiosa!) porque te mantiene alerta y hace que te examines y pienses en lo que es importante en tu vida.

 

Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan. —Romanos 12:14

 

Cuando alguien te critique, en vez de defenderte o decir cosas poco amables acerca de esa persona, simplemente bendícela. Esto significa pedirle a Dios que ayude a esa persona. Ora para que su vida esté llena de bendiciones. Al seguir este procedimiento, el que te critica –en vez de recibir oposición de tu parte, lo que es destructivo– recibirá benevolencia, lo que es creativo. Quizá no lo conquistes al bendecirlo, pero no te perjudicará y posiblemente ayudarás a la otra persona a superar su odio.

 

No paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.
—Romanos 12:17

 

Al ser criticado, siempre tenemos la tentación de responder criticando al otro. Te han hecho algo malo, y la naturaleza humana quiere responder con algo perverso. ¡Pero eso solo logra que toda la situación sea aun peor! Y es un hecho cierto que nada bueno proviene de lo malo.

 

Cuando tus actos son vengativos y no honrados, están destinados a hacerte quedar mal. Pero cuando haces un acto de nobleza –lo correcto, lo generoso y lo grandioso– todos verán que eres “buena gente” y por lo tanto demuestras que la crítica no es merecida.

 

No tomen venganza, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.»
—Romanos 12:19

 

No te corresponde vengarte –solo Dios tiene ese derecho. Él es quien paga con la misma moneda las injusticias que las personas han cometido. Solo Él es el juez de las acciones de los hombres. Por lo tanto, déjaselo a Él. Él puede hacerlo mejor que ti, y Él lo hace en forma constructiva.

 


Qué hacer si te sientes... DESILUSIONADO

 

La desilusión puede alterarte emocionalmente hasta el punto de que seas incapaz de pensar en forma eficaz. Como resultado, interrumpes las fuerzas creativas que están listas para ayudarte. La desilusión puede afectarte en cualquier momento, por eso es importante que aprendas a controlarla.

 

Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada.
—Hebreos 10:35

 

Cuando la desilusión te afecte, aférrate fuertemente a tu fe. Di: “Todavía tengo confianza. Todavía tengo fe”. Mantener esta confianza en Dios y en ti mismo requiere un gran esfuerzo mental y espiritual, pero seguramente es tu camino a cosas mejores.

 

Bendeciré al Señor con toda mi alma; no olvidaré ninguno de sus beneficios.
—Salmo 103:2

 

Agradece al Señor todos los beneficios que Él te ha dado. No pierdas tiempo pensando e insistiendo en lo que te ha sido negado. ¡Te sorprenderás ante la mejoría que lograrás en tu vida cuando la colmas de agradecimiento!

 

Conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.» —Hebreos 13:5

 

La palabra “contento” deriva de dos palabras latinas, con y tenere, que significan “mantener unido”. Cuando tienes fe en Dios, tu mente se “mantendrá unida” con tanta eficacia que podrás recuperarte de la desilusión. Si recuerdas siempre que Dios está de tu lado, podrás estar contento con lo que sea que te pase. Y por estar contento pueden suceder cosas grandiosas.

 

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.
—Romanos 8:28

 

Cuando estés desilusionado, examínate para asegurarte de que estás pensando y viviendo en armonía con el propósito de Dios. Podría ser que te hubieras alejado del camino de Dios. En vez de obsesionarte con la palabra “desilusión”, piénsala como “Su ilusión”, es decir, el plan de Dios. Lo que consideras como una desilusión podría verdaderamente ser un magnífico camino nuevo para tu vida.

 


Qué hacer si te sientes... DESANIMADO

 

Todos los seres humanos experimentamos estados de ánimo felices y deprimidos; esto forma parte del ritmo de la vida. El problema no es si surgirá o no el desánimo, porque seguramente llegará. La pregunta es: ¿Tienes el espíritu y las destrezas necesarias para enfrentarlo con éxito?

 

¡Ten confianza en el Señor! ¡Ten valor, no te desanimes! ¡Sí, ten confianza en el Señor! (dhh) —Salmo 27:14

 

Cuando “tienes confianza en el Señor”, condicionas tu mente para pensar en Dios en vez de en tus dificultades. Cuando te mortificas por tus problemas, estos se agrandan y llegan a ser dominantes. En cambio, concentra tus pensamientos en Dios –tus dificultades se reducirán hasta recobrar su tamaño real. Esta forma saludable y racional de pensar te permite manejar tus problemas exitosamente.

 

Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en Él confían. —Nahúm 1:7

 

He aquí algo estupendo para considerar cuando el desánimo nuble tu mente: El Señor es bueno. No tiene sentido desesperarse, pues el Señor es bueno. Piensa en Dios como un baluarte, un castillo desde el cual los refuerzos espirituales se apresuran a ayudarte, dándote nuevas fuerzas para enfrentar tus dificultades. Dios conoce tus problemas y te ayudará.

 

¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador! (dhh) —Salmo 42:11

 

El remedio para el desánimo es la esperanza, pero no se trata de una esperanza cualquiera. Es la esperanza en Dios. Cree firmemente que Dios ahuyentará tu desánimo. Imagina la estrella brillante de la esperanza en Dios resplandeciendo en tu mente y haciendo retroceder la noche negra del desánimo.

 


Qué hacer si te sientes... FRUSTRADO

 

“¿Por qué las cosas me salen tan mal? ¿Por qué tantas dificultades se me cruzan en el camino? ¿Por qué mi vida parece ir de mal en peor?” Estas son las quejas que están en el fondo de ese estado de irritación y exasperación que llamamos frustración. Estos pasajes pueden ayudarte a curar esta afección.

 

Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas. —Salmo 34:19

 

Incluso las personas que intentan vivir correctamente están expuestas a las “angustias”. Afortunadamente, se nos ha prometido que el Señor nos librará de todos esos problemas. Nuestra parte consiste simplemente en poner nuestra frustración en las manos de Dios. Luego, habiéndola dejado con Él, debemos seguir adelante y hacer lo mejor posible, sabiendo que Él resolverá la situación.

 

Sométete a Dios; ponte en paz con Él, y volverá a ti la prosperidad. —Job 22:21

 

Las frustraciones pueden surgir del hecho de que no “estamos en paz” con Dios, de que tratamos de insistir en nuestro propio camino y no estamos haciendo las cosas correctamente. Claro que no puedes suponer que estás en lo correcto solamente cuando no hay resistencia. Pero cuando encuentras trabas continuamente, cuando las puertas están constantemente cerradas, es posible que debas revaluar tus objetivos y metas. ¿Estás enfocado en lo correcto y tratando de resolverlo de la manera adecuada?

 

Pon tu vida en las manos del Señor; confía en Él, y Él vendrá en tu ayuda. —Salmo 37:5

 

Decide con devoción lo que quieres lograr. Luego, pon las cosas en las manos de Dios, pidiéndole que te guíe y te ayude. Ten fe en que Él está contigo. Puedes esperar obtener resultados si dejas tu camino en las manos del Señor, confías en Él, trabajas arduamente y haces lo que te corresponde. Puedes confiar en que Dios actuará y que las cosas saldrán bien, sin importar cuántas dificultades te hayan frustrado.

 


Qué hacer si te sientes... ENFERMO

 

Existe una relación directa entre las actitudes emocionales y la salud. Muchas personas están enfermas a causa de los pensamientos erróneos. La religión –la fe verdadera y la dedicación a Dios– puede tener un poderoso efecto sanador.

 

Jesús recorría toda Galilea, y curaba a la gente de todas sus enfermedades y dolencias. (dhh)
—Mateo 4:23

 

Los médicos son capaces de curar eficazmente no solo por sus destrezas y conocimientos, sino también debido a que el paciente tiene fe en ellos. Si estás enfermo, practica la fe en Jesucristo, el gran sanador. Fórmate una firme imagen mental del Señor visitándote y poniendo Su mano curadora sobre ti. Mantén en la mente la imagen de Jesús dedicándose a curar a la gente. Imagínate que eres uno de los que reciben la gracia curadora de Jesús. Di esta afirmación: “La gracia curadora de Jesucristo está actuando en mí ahora”.

 

No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. —Juan 14:1

 

Cuando no te angustias por la ansiedad o cualquier otro factor perturbador, tu ser físico responderá en forma más completa a la atención de tu médico. Afirma con todo el corazón y la mente que “Él, que creó mi cuerpo, está ahora ayudándolo a funcionar normalmente”. Mientras repites este versículo, visualiza tu cuerpo, tu mente y tu alma entrando en un estado de salud armoniosa.

 

Y cuando oren con fe, el enfermo sanará, y el Señor lo levantará. (dhh)
—Santiago 5:15

 

Cuándo estés enfermo, ora. La oración pondrá tu mente en sintonía con Dios y permitirá que Sus fuerzas curativas actúen en ti. Estas fuerzas son la tranquilidad mental, la esperanza creativa, la gozosa experiencia de la presencia de Jesucristo y la convicción de que la energía reparadora de Dios está dentro de ti. Descubrirás que la oración de fe es una de las influencias más poderosas para lograr que tu espíritu entre en el estado en el cual Dios y el médico pueden lograr que mejores.

 


Qué hacer si te sientes... NERVIOSO

 

En todo el mundo la gente está tensa y nerviosa. El ritmo intenso de la vida moderna ha tenido un efecto negativo en quienes no son capaces de adaptarse a hacer múltiples tareas al mismo tiempo y a las exigencias que ejercen demasiada presión. Estos pasajes enseñan cómo poner una mano tranquilizadora sobre nuestro nerviosismo.

 

Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús. (dhh)
—Filipenses 4:7

 

Di este versículo lentamente, dejando que su melodía y su significado vayan entrando suavemente en tus pensamientos. Tómate mucho tiempo para contemplar la inmensa paz de Dios, la cual es tan profunda y completa y piadosa que no la podemos comprender. Sin embargo, esta paz inunda nuestras vidas con tal fuerza curadora que el nerviosismo cesa, y nos deja tranquilos y en control de nuestra vida.

 

Yo estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. —Josué 1:5

 

El nerviosismo es provocado muchas veces por la inseguridad, por la falta de confianza en uno mismo, por el temor de que uno debe enfrentar solo la batalla de la vida. ¡Cuánta paz y valentía ofrece este gran versículo! Nos reafirma que Dios estará a nuestro lado para ayudarnos y apoyarnos y protegernos durante toda nuestra vida.

 

Guarda silencio ante el Señor; espera con paciencia a que Él te ayude. (dhh)
—Salmo 37:7

 

Forma en tu mente una imagen de la grandeza, la bondad y la paz de Dios. Tranquilízate al pensar en la enorme generosidad de Dios. Tus nervios tensos entonces se relajarán porque la mente, que controla los nervios, está llena de la tranquilidad y el amor supremos de Dios.

 


Qué hacer si te sientes... MARGINADO

 

Muchas personas sufren de aislamiento, ya sea porque piensan que no pertenecen realmente en un grupo o porque no forman parte de ningún grupo. ¿Cómo puedes estar verdaderamente en fraternidad con los demás, ser aceptado por ellos y tener la capacidad de llevarte bien con otras personas? Estos versículos ofrecen algunos de los principios fundamentales.

 

Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. —Colosenses 3:14

 

El secreto de llevarse bien con la gente es el amor. Cuando tienes una actitud auténtica de buena voluntad, creas un vínculo de armonía entre ellos y tú. Aun si fuera sin querer, una aparente actitud de indiferencia o frialdad suele separarte del grupo, porque instintivamente las personas se dan cuenta si te caen bien o no. Por lo tanto, el primer paso en tener buenas relaciones con los demás es practicar un amor auténtico e incondicional, hasta que esta actitud se convierta en algo instintivo.

 

Dejen de hablar con tanto orgullo y altivez; ¡no profieran palabras soberbias! —1 Samuel 2:3

 

El concepto clave aquí expresado es la humildad. Desde un punto de vista psicológico, la verdad es que la persona retraída con frecuencia compensa por sus sentimientos de inferioridad con actitudes arrogantes y orgullosas. Por lo tanto, aunque no sea realmente ese tipo de persona, a los demás les parece que lo es. El resultado es que a las personas no les cae bien. Así que cuídate de hablar o actuar en forma orgullosa; en su lugar, sé humilde y cultiva esta virtud espiritual constantemente.

 

Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. —Romanos 12:10

 

Este pasaje nos insta a amar a las personas de modo tan genuino para que podamos controlar nuestras tendencias egocéntricas y desear sinceramente que los demás estén en primer lugar. Observa a quienes se llevan mejor con los demás y verás invariablemente que siempre ponen a la otra persona en primer lugar.

 


Qué hacer si te sientes... RESENTIDO

 

La persona que vive sin resentimiento tendrá dicha, paz y un maravilloso estado de bienestar. Además, tendrá menos enemigos que quienes practican las represalias. He aquí tres versículos que te ayudarán.

 

Por el viento del norte viene la lluvia, y por las malas lenguas las malas caras. (dhh)
—Proverbios 25:23

 

Así como el viento del norte impulsa nubes negras de lluvia, del mismo modo una lengua maldiciente provoca tormentas. Las nubes negras aparecen en los rostros de las personas, y los malos sentimientos se generan en sus corazones. Qué diferencia cuando uno no maldice sino que, con autocontrol, mantiene su compostura. Entonces no hay tormentas; solo tranquilidad.

 

Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. —Efesios 4:31-32

 

Un verdadero cristiano es una persona amable, compasiva y comprensiva. Si te permites sentir amargura y enojo, y decir gritos (chismes) y calumnias (mentiras), padecerás la enfermedad del resentimiento, la cual perjudica tu salud y tu felicidad. Repite este texto con frecuencia, para que controles tus reacciones cuando las cosas no salgan como quieres.

 

Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta.
—Romanos 12:20

 

No permitas que el resentimiento te agobie, utiliza esta estrategia espiritual: haz algo bueno por tu enemigo. Habla bien de él; sé tan bueno con él como él ha sido malo contigo. Si le opones resistencia y actúas igual que él, la hostilidad se profundizará. Pero si lo tratas bien cuando él te trata mal, se confundirá, de modo que a su debido tiempo quizá logres conquistarlo. Lo mejor que se puede hacer con un enemigo es convertirlo en tu amigo.

 


Qué hacer si te sientes... TRISTE

 

La tristeza forma parte de la experiencia humana; es uno de los hechos inevitables con los que debemos lidiar. No hay una filosofía sencilla ni brillante que proteja a una persona de la necesidad de encontrarse con la tristeza en algún momento de la vida. Así que debemos estar preparados para recibirla cuando se presente.

 

Porque sólo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.
—Salmo 30:5

 

En momentos de dolor y tristeza, recuerda esto: tu agonía no es permanente. Lo que parece ser el rostro frío y severo de Dios es solo pasajero, mientras que Su bondad y Su amor son para toda la vida. Aunque tengas el corazón destrozado y una noche oscura parezca establecerse en tu vida, esto pasará. La mañana llegará y con ella la comprensión y –finalmente– la dicha. Así que puedes seguir adelante a pesar de la tristeza, pues Él te llevará a un nuevo día lleno de alegría.

 

Secará todas las lágrimas de ellos, y ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir. —Apocalipsis 21:4

 

Cuando éramos jóvenes, nuestros padres nos tomaban en sus brazos y secaban nuestras lágrimas. Del mismo modo, Dios, el Padre de la humanidad, nos consuela. Al vivir en Su gracia, comenzaremos a comprender que el dolor, el luto y el llanto no existirán en Su reino celestial. El fin primordial de la experiencia humana no es la tristeza sino la bondad eterna.

 

Tan compasivo es el Señor con los que le temen como lo es un padre con sus hijos.
—Salmo 103:13

 

Dios tiene piedad en Su corazón para Sus hijos. Su bondad y compasión son siempre nuestras; en nuestra tristeza, Él llora con nosotros. Leemos en Juan 11:35 que “Jesús lloró”. Así, Dios comparte el dolor humano.

 

El Señor está cerca, para salvar a los que tienen el corazón hecho pedazos y han perdido la esperanza. (dhh) —Salmo 34:18

 

Cuando te sientas completamente abatido por la tragedia y la tristeza de la vida, di este hermoso versículo en voz alta y sentirás Su presencia bondadosa renovando tu espíritu deprimido. Dios está cerca; tranquilízate.

 


Qué hacer si te sientes... TENTADO

 

Peter Marshall, ex capellán del Senado de Estados Unidos, dijo: “No es pecado ser tentado. No es el hecho de tener tentaciones lo que debería avergonzarnos, sino lo que hacemos con las mismas. La tentación es una oportunidad de conquista. Cuando finalmente alcancemos la meta por la que todos luchamos, Dios nos examinará, no en busca de diplomas, sino de cicatrices”.

 

La tentación, de una forma u otra, nos ataca a todos. Pero, afortunadamente, tenemos armas espirituales para triunfar sobre ella.

 

Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, Él les dará también una salida a fin de que puedan resistir. —1 Corintios 10:13

 

Nunca se te presentará una tentación que no haya sido enfrentada por otras personas. Y si otros pueden vencerla, también puedes tú. Es más, Dios no permitirá que te ataque ninguna tentación que no seas capaz de vencer. Dios entiende el problema de la tentación y te ha dado una salida. Estos hechos –que Dios es fiel, que Él no permitirá que seas tentado más allá de lo que puedas aguantar y que, junto a las tentaciones, Él proporciona una manera de resistirlas– te alientan a saber que puedes vencer la tentación.

 

Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de Él recibirá misericordia.
—Isaías 55:7

 

La tentación está en tus pensamientos. Por lo tanto, para vencer la tentación, simplemente piensa en lo correcto –piensa en lo correcto hasta que tus malos pensamientos desaparezcan. Entonces tendrás el poder para detener la maldad y volver con determinación y dedicación a Dios. Cuando lo hagas, recibirás clemencia y perdón.

 

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos. —Lucas 4:18

 

Las personas que con frecuencia son víctimas de la misma tentación son efectivamente “cautivos”. Las peores prisiones no están hechas de piedra y barras de hierro, sino de pensamientos. Nos encarcelamos a nosotros mismos por nuestros pecados. Pero cuando nos arrepentimos y nos entregamos a Jesucristo y deseamos liberarnos de nuestros pecados, Él nos libera.

 


Qué hacer si te sientes... CANSADO

 

Las cargas y responsabilidades de la vida a veces recaen pesadamente en nosotros y nuestra fuerza parece insuficiente. Demasiadas exigencias nos agotan y nos cansan –y no es bueno estar cansado, a menos que la fatiga se equilibre con una renovación natural de fuerza.

 

Ayudaré a los débiles. —Ezequiel 34:16

 

¿Alguna vez te preguntaste de dónde sacas la energía? Pues, viene de Dios. Cuando esa energía se agote y te sientas débil y cansado, puedes volver a Él, y Él, que creó tu energía, puede renovarla. Recuerda esas otras palabras de Juan 1:4: “en Él estaba la vida”. Él te dará vida si se la pides y vives de acuerdo con Su voluntad. Puedes vencer la debilidad, y el cansancio anormal ya no será un problema.

 

Dejemos a un lado todo lo que nos estorba y el pecado que nos enreda, y corramos con fortaleza la carrera que tenemos por delante. Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de Él procede nuestra fe y Él es quien la perfecciona.
—Hebreos 12:1-2

 

Una manera de vencer el cansancio es dejar a un lado los grandes pesos que agotan tu fortaleza –pesos como el temor, el odio, la ira, la impaciencia y todos los tipos de pecados. Sin duda, el pecado es el mayor de todos los pesos, y debemos abandonarlo si queremos correr y ganar la carrera de la vida. Avanza con determinación, teniendo presente a Jesús. Él siempre te apoyará.

 

Yo mismo te acompañaré y te haré descansar.
—Éxodo 33:14

 

¿Cómo puedes hallar descanso y renovación en medio de tu vida ajetreada? Simplemente reconoce la presencia de Dios, comprendiendo que Él te ayudará con tus responsabilidades. Él te mostrará cómo trabajar sin agotar tu energía, cómo trabajar de un modo relajado y sin sentirte cansado. Para lograr esta disposición y modo de vida, di con frecuencia este versículo y medita sobre el mismo.

 


Qué hacer si te sientes... INFELIZ

 

Una increíble cantidad de personas se siente vagamente infeliz. ¡Pero no debería ser así! Deberías despertarte cada mañana con emoción en el corazón, ansioso por comenzar el día. Estos tres versículos te ayudarán a deshacerte de la infelicidad y te mostrarán cómo vivir con alegría.

 

Éste es el día en que el Señor ha actuado: ¡estemos hoy contentos y felices! (dhh)
—Salmo 118:24

 

Todas las mañanas, en cuanto te despiertes, di estas palabras dinámicas en voz alta. Dios te ha dado un nuevo día lleno de oportunidades para crear una vida mejor, para aprender algo nuevo, para pasar tiempo con quienes amas, para hacer algo que valga la pena para el mundo. Al comenzar tus actividades cotidianas, repite este versículo. Y si durante el día tu espíritu comienza a agotarse, dilo de nuevo. Ningún método es más eficaz para ahuyentar la infelicidad que saturar la mente y el alma con este gran pasaje bíblico.

 

Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! —Filipenses 4:4

 

Nos hacemos infelices al tener habitualmente pensamientos infelices. El remedio es sencillo: ten pensamientos alegres. Piensa en todo lo maravilloso que el Señor ha hecho por ti. Celebra el hecho de que Él siempre está contigo. Cuando consideras las consecuencias de ese hecho, tendrás muchas razones para regocijarse y ser feliz, porque significa que nada podrá derrotarte.

 

Oh Señor, feliz el pueblo que sabe alabarte con alegría y camina alumbrado por tu luz, que en tu nombre se alegra todo el tiempo y se entusiasma por tu rectitud. (dhh)
—Salmo 89:15-16

 

Los verdaderos cristianos son personas felices. Esto no significa que no sean conscientes del dolor y el sufrimiento que nos rodea. Es más, no pueden ser verdaderos cristianos a menos que estén profundamente involucrados en ayudar a los demás. Los cristianos están llenos de júbilo porque han iniciado una relación personal con Jesucristo –y esa relación les da la victoria sobre todo el sufrimiento. Para ser feliz, sé realmente cristiano en actitud, fe y servicio. 

 

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